jueves, 3 de octubre de 2013

TORMENTO de Benito Pérez Galdós

FRAGMENTO A

Gabinete en la casa de Bringas. Anochece.
ROSALÍA.- (Consternada, dándose aire con un abanico, con un pañuelo, con un periódico y con
todo lo que encuentra a mano.) A mí me va a dar algo. Parece que se me arrebata la sangre y que se
me sube toda a la cabeza... No me cuentes más, hombre, por los clavos de Cristo, no me cuentes
más. Tan atroz inmoralidad me aturde, me anonada, me enloquece...
¿Y la viste tú? ¿Sería ilusión tuya...?
THIERS.- Pues ¡no la había de ver! En el vagón reservado estaba, bien abrigadita, sin decir esta
boca es mía, y tan contenta que echaba lumbre por los ojos...
ROSALÍA.- ¿Y tuviste paciencia para presenciar tal escándalo?... ¡Con que no la puede hacer su
mujer porque es una... y la hace su querida...!
Estoy volada... Ignominia tan grande en nuestra familia, en esta familia honrada y ejemplar como
pocas, me saca de quicio... (Mirándole con fuerza.) ¿Y tú no dijiste nada?, ¿aguantaste que en tus
barbas...?
THIERS.- (Preparándose a decir una mentirilla.) [374] Fue tanta mi indignación cuando Agustín
me lo declaró... porque tuvo la poca vergüenza de confesarme su debilidad... pues me indigné tanto,
que le dije cuatro cosas y le volví la espalda y me salí de la estación.
ROSALÍA.- (Satisfecha.) ¿Así lo hiciste? Es claro; no pudiste refrenar tu ira. Le volviste la espalda;
le dejaste con la palabra en la boca...
THIERS.- (Pidiendo mentalmente a Dios perdón de su embuste.) Como te lo cuento. La verdad es
que no podremos tratarnos más con mi primo. ¡Quién lo había de decir!, el hombre mesurado, que
todo lo quería llevar a punta de lanza, ¡faltar así a los buenos principios, dando un puntapié a la
Sociedad, a la Religión, a la Familia, a todo lo venerando, en una palabra!... Si es lo que te digo: el
desquiciamiento se aproxima. Esto se lo lleva la trampa. La revolución no tarda; vendrá el despojo
de los ricos, el ateísmo, el amor libre.
ROSALÍA.- Vendrá; ya lo creo que vendrá eso, y más... Cuando se ven horrores tan increíbles,
todo se puede esperar. (Sofocadísima.) No habrá ya cataclismo que me coja de nuevo.
THIERS.- (Melancólico.) Basta tener ojos para ver que esta sociedad pierde rápidamente el respeto
a todo. Se hace público escarnio del trono y el altar; la gangrena de la desmoralización cunde, y
cuando veo que los míos están libres del contagio, me parece milagro. [375]
ROSALÍA.- (Pensativa.) ¿Y no te dijo si volvería con la preciosa carga de su manceba?
THIERS.- Sí, volverán, volverán...
ROSALÍA.- (Con extraordinaria hinchazón de la nariz.) Porque no quiero que se queden en mi
interior cuatro verdades que pienso decirles al uno y al otro. ¡Oh!, no, no se me quedarán. Seré
capaz de ir a Francia, a Pekín por desahogar mi cólera...
THIERS.- El mejor día les tenemos aquí tan campantes... y vivirán como casados, insultando a la
honradez, a la virtud... Hemos de ver cada barbaridad... Bien claro lo decían Joaquín y Paquito la
otra tarde: la piqueta demoledora y la tea incendiaria están preparadas. ¡La demagogia...! ¡Ah!, me
olvidaba de una cosa importante. Algo vamos ganando. Díjome ese tonto que podías disponer de
todo lo que se compró para la boda.

FRAGMENTO B

Monólogo.
«Mi mujer no... Pero pasará el tiempo, el tiempo indulgente, y será mujer de otro. Otro morderá en
lo sano, pues mucho hay sano todavía, mucho que convida, mucho que está diciendo: comedme...
Ello es hecho, adelante, y que digan de mí lo que quieran. ¡Escándalo!, ¿y qué? ¡Inmoralidad! ¿A
mí qué? Llega uno a los cuarenta y cinco años ¿y ha de mirar tan cerca la vejez sin vivir algo antes
de entrar en ella? ¡Morirse sin conocer más que una vida de perros es triste cosa!... ¿No reparas,
tonto, que estás haciendo todo lo contrario de lo que pensaste al inaugurar tu vida europea?
Recréate, hombre sin mundo, en tu contradicción horrible, y no la llames desafuero sino ley, porque
la vida te la impone, y no hacemos nosotros la vida, sino es la vida quien nos hace... Y a ti, ¿qué te
importa el qué dirán, de que has sido esclavo? Te criaste en la anarquía, y a ella, por sino fatal,
tienes que volver. Se acabó el artificio. ¿Qué te importa a ti el orden de las sociedades, la Religión,
ni nada de eso?
Quisiste ser el más ordenado de los ciudadanos, y fue todo mentira.
Quisiste ser ortodoxo; mentira también, porque no tienes fe. Quisiste tener por esposa a la misma
virtud; mentira, mentira, mentira. Sal ahora por el ancho camino de tu instinto, y encomiéndate al
Dios libre y grande de las circunstancias. No te fíes de la majestad convencional de [370] los
principios y arrodíllate delante del resplandeciente altar de los hechos... Si esto es desatino, que lo
sea».
Concluido el soliloquio con otro gran suspiro, Agustín se acercó a la joven y le puso la mano sobre
la cabeza, en actitud parecida a la de los sacerdotes de teatro cuando figuran atraer sobre algún
virtuoso personaje, mártir, neófito o cosa semejante, las bendiciones del Cielo. Y no paró aquí su
intento, sino que dijo a la que fue su novia:
«¿Tienes tú por casualidad un baulito...?».
-¡Un baulito! -repitió Amparo, hablando como los tontos.

PREGUNTAS
  1. 1. ¿Cuál es el verdadero protagonista de la novela: Amparo, Agustín o ninguno de los dos?
  2. 2.  Características del realismo y del naturalismo en la novela decimonónica.
  3. 3.  Explica el valor simbólico que encuentres en los apellidos o nombres de los personajes de la novela.
  4.  4. ¿Cuál de estos personajes secundarios crees que tienen mayor importancia en la novela y por qué? El padre Nones, Ido del Sagrario, Marcelina Polo y Felipe Centeno
  5. 5.  El triángulo amoroso en Tormento. Descríbelo.
  6. 6. La sociedad y la historia de España de finales del XIX son el telón de fondo de esta historia. Descríbelas y comenta su importancia en la obra de Galdós.




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