miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL SÍ DE LAS NIÑAS

El próximo miércoles 30 de noviembre nos vamos al teatro. La mejor manera de entender el género teatral es participando como público en una representación. El teatro está pensado para ser visto, no leído; sin embargo, podemos preparar un poco nuestra "salida" y hacernos a la idea de lo que vamos a ver. La obra fue escrita el siglo XVII y no podemos interpretarla solo desde duestra perspectiva del siglo XXI. Necesitamos conocer un poco sobre la sociedad de aquella época para hacernos a la idea de cómo sesentían entonces aquellos jóvenes que estaban abocados a OBEDECER y ACATAR.
Para entrar en materia, lee el siguiente fragmento de la obra de teatro: El sí de las niñas:

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DON DIEGO.- Muy bien. Siéntese usted... Y no hay que asustarse ni alborotarse (Siéntanse los dos) por nada de lo que yo diga; y cuenta, no nos abandone el juicio cuando más lo necesitamos... Su hija de usted está enamorada...
DOÑA IRENE.- Pues ¿no lo he dicho ya mil veces? Sí, señor, que lo está; y bastaba que yo lo dijese para que...
DON DIEGO.- ¡Este vicio maldito de interrumpir a cada paso! Déjeme usted hablar.
DOÑA IRENE.- Bien, vamos, hable usted.
DON DIEGO.- Está enamorada; pero no está enamorada de mí.
DOÑA IRENE.- ¿Qué dice usted?
DON DIEGO.- Lo que usted oye.
DOÑA IRENE.- Pero ¿quién le ha contado a usted esos disparates?
DON DIEGO.- Nadie. Yo lo sé, yo lo he visto, nadie me lo ha contado, y cuando se lo digo a usted, bien seguro estoy de que es verdad... Vaya, ¿qué llanto es ése?
DOÑA IRENE.- (Llora) ¡Pobre de mí!
DON DIEGO.- ¿A qué viene eso?
DOÑA IRENE.- ¡Porque me ven sola y sin medios, y porque soy una pobre viuda, parece que todos me desprecian y se conjuran contra mí!
DON DIEGO.- Señora doña Irene...
DOÑA IRENE.- Al cabo de mis años y de mis achaques, verme tratada de esta manera, como un estropajo, como una puerca cenicienta, vale al decir... ¿Quién lo creyera de usted?... ¡Válgame Dios!... ¡Si vivieran mis tres difuntos!... Con el último difunto que me viviera, que tenía un genio como una serpiente...
DON DIEGO.- Mire usted, señora, que se me acaba ya la paciencia.
DOÑA IRENE.- Que lo mismo era replicarle, que se ponía hecho una furia del infierno, y un día de Corpus, yo no sé por qué friolera, hartó de mojicones a un comisario ordenador, y si no hubiera sido por dos padres del Carmen, que se pusieron de por medio, lo estrella contra un poste en los portales de Santa Cruz.
DON DIEGO.- Pero ¿es posible que no ha de entender usted a lo que voy a decirle?
DOÑA IRENE.- ¡Ay, no, señor; que bien lo sé, que no tengo pelo de tonta, no, señor!... Usted ya no quiere a la niña, y busca pretextos para zafarse de la obligación en que está... ¡Hija de mi alma y de mi corazón! 

EJERCICIOS:
1) Explica con tus palabras la situación que acabas de leer. Para facilitarte un poco más la labor de imaginarte la escena anterior te pongo este otro momento de la misma obra.




2) ¿Cuál es tu opinión sobre la situación de los jóvenes en el siglo XVIII ante el matrimonio y la situación actual?
 

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